La plaza del peine del viento es reconocida por las tres esculturas en hierro corten en masa de Chillida, un proyecto conjuntamente realizado con el arquitecto Luis Peña Ganchegui en San Sebastián, sin embargo casi nunca o muy poco se ha hablado de las otras esculturas de chillida, me refiero a las once piezas de piedra de granito rosa porriño que hacen parte del despiece del pavimento de la plaza.
Chillida realiza dos instalaciones en el pavimento de la plaza, en el primero utiliza cuatro piezas de mediano tamaño esculpidas en módulos diferenciales que se adaptan al despiece del pavimento, estableciendo una integración entre ambas superficies, es decir, poniéndolas al mismo nivel de la rasante del despiece del pavimento a junta abierta.
La composición de las cuatro piedras encaja y cuartea la explanada más amplia de la plaza en cuatro partes formando un puzzle en espiral. Esta composición permite alinear y acoplar las piezas de distintos tamaños que conforman el pavimento, debido a los accidentes y orientaciones de las escalinatas propuestas a la manera de anfiteatro, sutilmente puestas para separar la plaza de las rocas que conforman el acantilado, el cual opera como el friso de la plaza.
La segunda instalación son las siete piezas que ocupa uno de los cuadrantes de la primera instalación. En esta ocasión las piezas además de ser más pequeñas tienen un pequeño orificios quedan aun colector, provocando así un doble efecto mágico en épocas de marea alta. Estas piezas a diferencias de las primeras sobre salen del nivel de las piezas que conforman el pavimento, dando la sensación de brotar por la misma fuerza de la naturaleza, es decir, como si el agua y el viento las estuviera elevando.
Para Chillida la materia es el espacio lento, y como tal hay tres tipos de acciones que la pueden definir, según en palabras de Alberti. Los que quitan materia, los que añaden materia y los que quitan y añaden materia al mismo tiempo. En el caso de la plaza del peine de los vientos Chillida no solo quita al esculpir cada piedra, sino que también añade al integrarlas al despiece del pavimento de la plaza, es una acción que se hace aun más elocuente cuando el agua del mar y la lluvia ocupan la superficie pétrea del granito rosa porriño de la plaza.
Esta definición del espacio lento o materia muda, se puede vislumbrar en otros trabajos como la plaza de los fueros en Victoria (proyecto realizado conjuntamente con el arquitecto Luis Peña Ganchegui). A diferencia de la plaza del peine de los vientos, en la plaza de los fueros hay una integración más contundente entre el pavimento y el objeto escultórico, el cual no se produce con piezas aisladas como adición, sino que seda por sustracción de un espacio escultórico, es decir, la plaza se convierte en un espacio esculpido a escala humana.
Una escala que tiene otras repercusiones en la plaza del peine de los vientos, donde las tres esculturas fundidas en hierro corten de Chillida, se funde con el acantilado, el mar, el viento y el mismo visitante en ese espacio lento…


2 comentarios:
Muy bueno el artículo !
Un gran ejemplo para reflejar esa pregunta que nos dejó Chillida
"¿ No es la materia también espacio, un espacio más lento ?"
Enhorabuena por el blog.
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