22.3.10

Arquitectura sin complejo. . .

Es como podemos denominar el proyecto de Santa Mónica, una instalación residencial ambivalente para la crianza y cuidado del ganado.



El proyecto de Santa Mónica se puede resumir en tres partes, el acceso (molinete), el corral con la cocina (fuego) y un pabellón de dormitorios con pequeñas salas de aguas. El proyecto nace de la idea de utilizar todos los elementos preexistentes conservando así las construcciones, el pabellón construido en los años cincuenta por Paf Muller, un aventurero holandés que llego a estas tierras con la intención de cultivar maíz y ajonjolí, le dio inicialmente un uso de bodega de almacenaje que fue cambiando con el tiempo a otros usos más domésticos cuando la actividad agrícola es suplantada por la del ganado, después siguieron las otras construcciones del acceso y unos kioscos para las actividades sociales y culinarias.

El trabajo recientemente realizado por el arquitecto Rafael Pertuz, otorga al proyecto una categoría de persistencia, donde lo existente se integra y se adapta a los nuevos usos, como si siempre fuera estado ahí. Algo parecido a como Javier marías describe el proceso constructivo de su novela titulada Todas las almas.

“aunar lo vivido o conocido con lo imaginado o inventado y sobre ello edificar una novela” JM


Muy cerca en la cuenca del rio San Jorge a las afueras de la urbe del municipio de Planeta Rica, un camino destapado franqueado por la exuberante vegetación y el extenso paisaje de la sabana nos conducen a Santa Mónica, donde una vez llegar la entrada nos sugiere todas claves del proyecto.


El proyecto empieza con la restitución del muro de bloques de hormigón que lleva el nombre plantillado de la propiedad, una característica de la zona. El muro es resanado, revocado y pintado con un color exótico, donde las luces (artificiales) de noche simbolizan el fuego que refleja las sobras de las forjas letradas a la manera de las marcas del ganado.


Del muro nuevo se prolonga unos pilarcitos que hace de primer eje rotatorio para sostener el dintel plano que enmarca el acceso peatonal, siguiendo escalonadamente otros pequeños pilarcitos hacen el segundo eje rotatorio que sostiene el segundo dintel plano del acceso vehicular, que va unido en el otro extremo a una columna de donde arranca un muro bajo revocado y pintado de blanco que finaliza abrazando la naturaleza. El acceso no es más que un molinete rotatorio, del que se genera todo un sistema sencillo de umbrales, repetido en las dos plantaciones que están a izquierda y derecha como son el árbol y la palma de coco.



Tradicionalmente hay dos elementos que han transformado el habita en innumerables tipologías de vivienda. Una entorno al fuego, como la casa del humo y otra entorno al agua, como las casas de patio, los cuales a través del tiempo se han ido transformado en diferentes instalaciones que constituyen el habita actualmente. Estos dos elementos (fuego y agua) están implícitos desde el acceso y son los que irán conformando el kiosco del corral y el pabellón de las habitaciones.

Dos kioscos existentes son sustituidos por un único espacio abierto entorno a la cocina (fuego) y una fuente (agua). En el área que ocupaban los dos kioscos se construye una base de suelo continuo en hormigón, donde se levanta el modulo de la cocina en el extremo nororiente, hecho en bloques de hormigón revocado y pintado de blanco dominando el eje de los usos (comedor-estar). La cocina funciona como un baluarte del cual se puede controlar visualmente todos los espacios que están a su alrededor, como el acceso, comedor-estar, el pabellón y la zona de la torre del agua.


El espacio abierto multidireccional del comedor-estar están fijadas visualmente con la fuente y el monumento a la virgen, ambos marcan el cambio del eje en el recorrido, en el caso de la virgen su orientación corresponde a la del sol y a los terrenos que se utilizan para la cría del ganado. En el caso de la fuente su orientación mantiene el eje de la cocina y el pabellón, siendo ubicada entre ambos como elemento de paso y transición.


La estructura del corral está conformada por troncos de roble (pilares) y vigas de campano unidas con un amare romboidal, una tradición venida de oriente a la región y ahora utilizada en esta ocasión para la unión en las asentaderas. El sistema funciona como pórticos arriostrados con tirantes de palmitos, manteniendo el mismo modulo utilizado en la cocina, es decir en sentido nororiente y en el sentido suroccidente un modulo y medio más para compensar las cargas y las luces estructurales.


Este sistema de pórticos sostiene la estructura de la cubierta de dos aguas, hecha en maquenke y palmitos usados como correas y tirantes para fijar la palma amarga con que finalmente se cubre. La estructura de la cubierta nace de los pares y contrapares que se unen a la lima, la cual marca el eje de la estructura, estas sostenidas por las correas paralelas interiores que van unidas al puente y las barras de palmito que van uniendo de cuatro en cuatro con cada tirante o viga del pórtico, funcionando así como una armadura funicular.


Las uniones están todas ellas con nylon de papel sellado e impermeabilizado, utilizando la técnica de amare romboidal que los artesanos de la zona conocen muy bien. Sobre esta estructura están los pequeños tirantes de maquenke donde se armara la palma amarga, poniéndola en sentido ascendente para solapar unas con otras.




Las obras en Santa Mónica continúan con la reforma del pabellón, y aunque el proyecto no está terminado ya se pueden apreciar algunas de las decisiones adatadas por el arquitecto. La primera de ellas es recomponer la zona de encuentro con la cocina y el corral, creando una galería abierta a la cocina cubriéndola con estructura de molineras, correas, tablilla y teja árabe, para darle más entidad con el pabellón, a continuación se crea un pasillo con doble ventanal, uno bajo queda a la galería para dar paso a las corrientes de aire fresco bajo la penumbra, y otro más alto para la entrada de luz cenital sobre el pasillo dándole una espacialidad vertical que es aprovechada también para la salida del aire caliente.


El resto del proyecto se compone habitaciones compartimentadas a una doble altura con pequeñas salas de aguas, las cuales están adosadas estratégicamente al lado de ventanales verticales para componer un desencaje en los vanos y crear penumbra en la habitaciones. Los ventanales son recuperados y reinterpretados para los nuevos usos, manteniendo el mismo estilo de ventana vertical sin tener que recurrir al cristal.
Los ventanales verticales se invierten manteniendo los dos contramarcos y la doble bisagra, el primer contramarco tiene una múltiple función, una de ellas es que por el día se puede abrir el cuerpo de arriba para dejar entrar más luz y el viento, otro es dejando el cuerpo de abajo abierto para que el viento entre por las celosías de madera. El otro contramarco se puede abrir en su totalidad, lo que permite ampliar la abertura del vano y por ende ampliar la relación con el paisaje y la naturaleza.


El proyecto de Santa Mónica inicialmente comienza a gestarse en Barcelona influenciado por las vivencias que el autor tenía en aquel momento, unas ves de vuelta a Planeta Rica hace un ejercicio de relectura del proyecto, apoyándose en su habilidad instintiva de simplificar y abstraer con sencillez todos los recursos que tiene a su disposición, sin la perturbación que supone para algunos adherirse aun estilo. Un ejemplo de esta capacidad es este croquis de la iglesia Santa María del Mar (Barcelona) donde la percepción lograda en el dibujo, guarda cierto paralelismo con el proceso de reinterpretación proyectual de Santa Mónica.


“Si un diseño está basado en la sofisticación técnica y se debe levantar en un lugar que técnicamente no está desarrollado, el edificio será un monumento a la falta de entendimiento”. P Smithson
Ahora que el panorama arquitectónico nacional (Colombia) tiende a la búsqueda de estructuras complejas, new styles, el show mediático, las luces de neón y aúna pretendida erudición arquitectónica, este proyecto es una invitación a la reflexión sobre la idea de establecer acuerdos que nos permitan tener un equilibrio entre el oficio y la tradición, los movimientos y estilos con la cultura, sin tener la mala conciencia de no poder estar siempre a la moda.


Por más sencillo que parezca también se puede hacer ARQUITECTURA SIN COMPLEJO.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Es bueno ver lo que otra persona piensa sobre lo que uno hace, el proyecto se desarrolla inconcientemente pero mantiene ese contacto durecto con las vivencias y experiencias de los viajes...
Que buen articulo. "La arquitectura nace y es del lugar" rafael pertuz